Rescates
Rescates

ADE surgió ante la necesidad de sentar unas bases en las que se contemplen a caballos, burros, mulas y demás équidos, destinados a animales de compañía, como seres dignos de protección, cuidados y cariño. Pues para entonces no existía ningún refugio o entidad protectora dedicada a estos animales.
Inmediatamente nos dimos cuenta de que los animales considerados “de granja”, que a menudo acompañaban a los équidos que rescatábamos, tampoco tenían ninguna cabida en las protectoras convencionales; por lo que fuimos pioneros en darles una segunda oportunidad cuando no existía aún ningún santuario en España.
Detrás de cada rescate, hay un gran trabajo de adaptación y rehabilitación a nivel emocional y físico, desde que son rescatados en las condiciones más precarias y deplorables hasta que se recuperan total o parcialmente de todo el daño causado.
En el refugio les procuramos lo que han recibido a duras penas, o nunca en algunos casos: asistencia veterinaria, comida, una manada, respeto y mucho afecto. Con todo esto conseguimos que nuestros refugiados, que llegan siendo una sombra de lo que fueron, resurjan de sus cenizas como el Ave Fénix.