UN POCO DE HISTORIA

Había una vez una joven que desde niña estuvo involucrada en tareas de rescates y cuidados de perros, gatos y cuanto animalito se le cruzara en el camino, que estuviera abandonado, perdido, herido o en malas condiciones.

Por instinto natural tuvo el DON de saber siempre comunicarse con ellos. Y fue el dolor y la indefensión de éstos lo que la preocupó toda la vida y lo que hoy, 40 años después la tiene insomne por las noches y lo que la hace salir corriendo de casa cuando la llaman porque hay algún animal en peligro, en una carretera entre coches que no se detienen o herido en un arcén.

Y la vida la llevó en su lucha diaria por todos esos animales abandonados o maltratados que no tienen quien vele por ellos a dejar la ciudad y trasladarse a una casa de campo, con sus 5 caballos, sus perros, gatos una oveja y una cabra. Su preocupación en aquel momento se expone en esta frase: “¡Hay protectoras de perros, de gatos y de pequeños animales pero no hay ninguna que se ocupe de rescatar tantos caballos, burros, o mulas que son explotados hasta la muerte; que son usados inmisericordemente por jinetes que consiguen trofeos con ellos y luego los malvenden a tratantes cuando las lesiones les pasan factura, para acabar sus días en hípicas que los explotan dando clases durante todo el día , “tandas y tandas” siempre con la silla de montar puesta, con heridas en la zona de la cincha o en el lomo, con las articulaciones destrozadas por la artrosis, con la boca lastimada por tantos tirones de inexpertos que los tratan a patadas cuando el cansancio les impide ser “agiles y dispuestos” o abandonados dentro de un box a oscuras porque sus amos tienen otro caballo más joven o más bonito o que salta más!”.

Esta idea la perseguía, y tanto darle vueltas y vueltas consiguió formar una asociación de ayuda a los équidos. No es que su vida hubiera cambiado pero su casa se convirtió en el Refugio de los primeros caballos que se pudieron recoger; al principio muy lentamente porque las administraciones ponían muchas trabas, no había conciencia social de que los caballos estuvieran necesitados de ayuda.

Y así empezó ADE recogiendo un poni llamado Sandy, juntando dinero para comprar unos burritos famélicos de una explotación cercana o enviando cartas a las hípicas, donde se abusaba de caballos viejos que ya daban todo lo que podían y se les pedía más y más.
Y haciendo viajes y más viajes para constatar que las llamadas de denuncias tuvieran una base cierta, o poniendo reclamaciones y más reclamaciones ante el Departamento de Protección animal de Medio Ambiente, para intentar que pusieran los medios y se involucraran en el rescate. El dinero era poco y los gastos inmensos…
Dos años más tarde, la Fundación Altarriba se interesó por tener un departamento de équidos, y ADE se integró con ella.

Y los meses y las cartas y las denuncias de los conocidos se unieron a que esta Fundación tenía una organización mayor y una WEB y les conocía mucha gente, y fue entonces cuando la tarea se comenzó a desbordar porque a esto se unió de que tanto llamar a las puertas de las autoridades, empezaron a hacer caso y a decretar decomisos por maltrato animal.

Leonor seguía en su “castillo” bueno, en realidad, en el “molino del castillo” sólo que ahora llegaban caballos en grupos de 6, 10, 14 o 27, que cuando se reponían de la desnutrición, curaban las heridas del cuerpo y el alma eran dados en adopción….y así un día y otro.

Ella siempre entregada curando sus heridas, consiguiendo que aumentaran de peso, aún en los casos en que nos preguntábamos como podía mantenerse de pie ese caballo. Y también poniendo cariño para acabar con sus “heridas internas”, aquellas del alma, los sentimientos y las emociones hasta lograr que sus ojos volvieran a brillar.

Somos una Asociación que lucha por la Defensa de los Équidos y pequeños animales. Y esto significa:

1- La búsqueda de una buena vida para ellos.

2- Rescatarlos del maltrato y darlos en adopción, proporcionándoles la oportunidad de vivir sus vidas con personas que les suministren alimentación, cuidados y amor.

3- Colaborar en la educación de los niños para que acepten con naturalidad que los animales han estado aquí mucho antes que nosotros y merecen un gran respeto.

4- Seguir luchando para que las Administraciones tomen, verdaderamente, las riendas en la Protección Animal, ocupándose de los abandonos y maltratos en sus Municipios, penalizándolos y contribuyendo ampliamente con las Protectoras.