Please
Please

Encontré a Please en un cubo de basura el año 1997.
Entonces, era una cachorrita con dos enormes orejas que ondeaban al viento cuando corría (que era siempre).

Mi pequeña y preciosa Please, fue en aquella época la mayor alegría en los ratos de tristeza (que eran muchos, pues acababan de morir mis padres y estabamos en una situación muy dificil), la mayor compañía en horas de soledad y el rayo de esperanza que me hacía sonreir cuando aparecía, andando a dos patas con la pelotita en la boca, haciendo ver que no sabía donde estaba, mirando por encima de la mesa y los muebles…`

Después vinimos a vivir a lo que ahora es el refugio, pero antes de fundar la prote hubo dos años de calma; imaginaros que hasta veíamos la tele juntas en el sofá…Luego vino la cruzada a favor de los caballos, empezaron los líos , cada vez más perros y más caballos y se acabó el sofá… pero Please siempre estaba a mi lado infatigable, y yo no podía quedar atrás. Empezaron a llegar bretones, Trasto, encontrado abandonado en Hospitalet, Tres, al que dejaron en la puerta y caballos y más animales y Please, como perfecta embajadora les mostraba las normas de la casa: “solo se podían cazar moscas, los gatos no se tocan y no se corre trás los caballos”… y así fueron pasando los años, y los animales, y Please, a mi lado, parecía tan eterna como la sucesión de los dias, pero yo me equivocaba. Todo tiene un final y de repente Please se había hecho muy mayor.
Durante el curso de los años había superado una leishmania, que contrajo a los cinco y dos fracturas en el codo y muñeca (que la dejaron muy coja). Pero nada de esto había detenido su endiablada actividad a mi lado.

Ahora seguía conmigo a todas horas, pero cada vez más delgadita y cansada.

Y en los últimos tres meses de repente, me di cuenta de que Please no saldría de esta: con más de 15 años, el riñón y el hígado tocados, aguantó como la luchadora que siempre había sido. Queriendo seguirme cuando ya era imposible y acompañándome con la mirada continuamente.

Trás 6 dias en los que su cuerpecito no podía retener ni una cucharadita de suero, la hice dormir… Please no quería y me aguantó la mirada hasta el último momento, preguntándome porqué la alejaba de mí, pero seguro que su almita ya sabe, que no podíamos permitir que siguiera sufriendo sed y dolor solo por unas horas más.
Ahora su cuerpito descansa muy cerca de mi, su almita revolotea cerca aunque aún algo enfadada, y su recuerdo me acompañará siempre. Te quiero mucho Puchi, Pleasekaya, Piusukita, mi preciosa amiga de los mil nombres…

Gracias por todo Please, descansa en paz.